sábado, 2 de junio de 2018

EL ESTUDIO DE MANUEL SACRISTÁN ACERCA DE FALANGE (José Ignacio Moreno Gómez)

(Artículo tomado del número 63 de "Desde la Puerta del Sol").

Manuel Sacristán y Luzón fue un destacado filósofo español que, procedente de una adscripción al falangismo de izquierdas, evolucionó hacia una interpretación personal del marxismo. Buen conocedor de la obra de Ortega y Gasset y profundo estudioso del marxismo, participó en numerosas revistas intelectuales españolas, como Estilo, Quadrante (revistas del falangista-franquista SEU) o los Quaderns de Cultura Catalana del comunista PSUC.



(Redacción de Mientras Tanto con Manuel Sebastián segundo a la derecha)

Hasta su fallecimiento en Barcelona el 27 de agosto de 19851 a la edad de 59 años, Manuel Sacristán desarrolló una intensa actividad intelectual y de lucha política convirtiéndose sin lugar a duda en unos de los filósofos políticos españoles más destacados del siglo XX2. Es por ello que resulta interesante conocer su juicio sobre el nacionalsindicalismo joseantoniano, extraído de un texto inédito que debía formar parte de Enciclopedia Política Argos y que se recoge en un libro publicado por Trotta en 2007 titulado Lecturas de Filosofía Moderna y Contemporánea. Aclaramos que dicho juicio, que a continuación exponemos, fue escrito por Sacristán en una época temprana, allá por el año 1952, pero no tenemos noticias de que rectificase posteriormente las valoraciones que aquí se detallan, aún cuando su pensamiento y posición política evolucionaran notablemente.
Destaca como elementos de la teoría política general de José Antonio Primo de Rivera:
1. Crítica del liberalismo. La sitúa Sacristán como una crítica situada en la misma línea de las críticas socialistas, aunque, como rasgo propio, señala su especial y elegante ajuste de expresión. Se indica la valoración positiva del líder falangista de aquella primera época en la que esta doctrina consigue, sin posibilidad de marcha atrás, su gran conquista: instalar a todos los hombres en igualdad ante la ley. Sin embargo, el liberalismo es criticable por cuanto el Estado liberal-democrático que de él se deriva, constituye una burla para los infortunados, especialmente para los obreros aislados que, titulares de todos los derechos en el papel, tienen
que optar entre morirse de hambre o aceptar las condiciones que les impone el capitalista, por duras que sean. Se critica al Estado del laissez faire, incapaz de garantizar una libertad real del hombre, sobre todo del hombre humilde, al que se reconocen multitud de libertades formales.
2. Crítica del marxismo. Destaca también el filósofo Manuel Sacristán cómo Primo de Rivera comienza por reconocer los méritos y aciertos del marxismo. Reconoce el falangista
incluso el valor científico de Marx, y acepta sin vacilaciones el
núcleo de ese marxismo científico, esto es, la ley de aglomeración (sic) o acumulación del capital, «aunque algunos afirmen que no se han cumplido». Para ello se fija en los trusts y en los grandes almacenes de precio único que se pueden permitir el lujo de vender a tipos de dumping, de modo que los pequeños comerciantes no pueden competir.
Pero, siguiendo a Sacristán, Primo no sólo acepta la crítica científica marxista, sino que también acepta el punto de partida del marxismo militante, esto es, que «la propiedad, tal como la concebíamos hasta ahora, toca a su fin; y que en el comunismo hay algo que puede ser recogido: su abnegación, su sentido de solidaridad» («España y la barbarie». Conferencia de José Antonio en Valladolid. 1935).
Para Sacristán, el antimarxismo joseantoniano no es político-económico, sino histórico-moral: critica la visión materialista de la vida y de la historia de la revolución socialista, la agrupación de los hombres por clases, eliminando sus vínculos en la patria común. Le parece absolutamente rechazable la substitución de la libertad individual por la sujeción férrea de un Estado, que no solo regula nuestro trabajo, como en un hormiguero, sino que regula también, implacablemente, nuestro descanso («El bolchevismo». Artículo en ABC, 1935).
En definitiva, José Antonio Primo de Rivera, considera que la revolución marxista bolchevique atenta contra valores esenciales de la civilización cristiana occidental, que nos resistimos a dar por caducada.


(Viñeta de Manuel Sacristán)

3. Fundamentos de una nueva doctrina política. Rechazadas las soluciones liberal y marxista, ninguna otra parece al fundador de la Falange digna de la más breve crítica. De los Estados totalitarios nazi y fascista dice que no existen como tales, pues no son sino la sustitución del Estado por la genialidad de un dictador. Además, el totalitarismo es lo más opuesto a la estructuración de un estado institucional nuevo como el que él propugna. Este estado, cuya forma de gobierno no preocupa al falangista, aunque se decante por la forma republicana, ha de tener las siguientes bases:
a) Concepto del hombre. El individuo es la unidad fundamental, entendido como persona portadora de valores eternos. Este arrancar del individuo, lleva a una noción de convivencia política ajena a la del régimen de partidos. En la noción de individuo están puestas las bases del sindicalismo falangista, que se estructura dando primacía a las unidades donde el individuo, de forma natural, desarrolla su actividad y donde se depositan todos los valores e instrumentos que necesita la persona para alcanzar libremente su destino personal en relación con las otras personas: la familia en la que vivimos, el municipio del que somos vecinos y el sindicato en el que nos afanamos en el ejercicio de un trabajo (el sindicato es algo más que un órgano de defensa frente a los abusos del capital).
b) Concepto de libertad. Según Sacristán, está construido sobre el pensamiento católico y con ausencia completa de toda consideración filosófica. Se antepone la creencia religiosa y se añaden, luego, consideraciones políticas. Manuel Sacristán encuentra en estas
consideraciones políticas prácticas ciertas resonancias fitcheanas. Sólo se respeta la libertad del hombre cuando se le considera portador de valores eternos, con un alma con capacidad para condenarse o para salvarse. En la práctica, la libertad no existe, como un absoluto desligado de cualquier otra consideración, sino dentro de un orden.
c) Conceptos económicos. Es necesaria una transformación de la forma jurídica de la propiedad, pero sostiene el falangista la legitimidad de la propiedad privada. Si bien,
se trata de una forma de propiedad no
capitalista que tiene el mismo título de legitimidad que el trabajo: esto es, el trabajo es una función humana y la propiedad es un atributo humano.
Esta forma de propiedad no capitalista, que incluye la propiedad individual, la propiedad comunal y la propiedad sindical, da lugar a un sindicalismo particular donde no hay una representación patronal y una representación obrera, ni mucho menos, una representación
Redacción de Mientras Tanto con Manuel Sebastián segundo a la derecha
mixta (como en el fascismo), sino que todos los que colaboran en la empresa para la producción, funden sus intereses para la defensa de la industria en cuestión frente a la absorción capitalista.
d) Concepto del Estado. Es netamente antifascista, pues la divinización del Estado es cabalmente lo contrario de lo que nosotros apetecemos. El Estado solo justifica su conducta, al igual que los individuos o las clases, cuando se amolda a una norma permanente, cuando se siente ejecutor del destino de un pueblo al que sirve como instrumento para alcanzar la felicidad de sus miembros. Si no el Estado es tiránico. El Estado es fuerte, sin ser tiránico, cuando sirve a una unidad de destino, cuando sirve a la conciencia de la unidad de la que emana, como garantía de la libertad del individuo.
Es un instrumento totalitario (¡ojo! esta palabra tiene connotaciones contradictorias con lo que en la doctrina falangista viene a significar). Este concepto tiene que ver con el ideal sindicalista de una estructuración total de la economía: la economía de un país es tarea de todos y ha de estar al servicio de todos, no de una clase ni de unos cuantos privilegiados. Al mismo tiempo, señala Sacristán, la palabra totalitario hace referencia a la creencia en la sustantividad de la Patria (integradora y armonizadora de todas las aspiraciones de los individuos y con un destino que es común a todos ellos).
También el dirigente de la anarquista FAI, Diego Abad de Santillán, viene a decir que:
«Pero la revolución, si es verdadera, no es nunca unilateral. Es un proceso totalitario que lo abarca todo y que lo conmueve todo»3.
Comenta, finalmente, Sacristán la teoría política española acerca de la Patria, que influyen directamente en la teoría política antes comentada. La teoría joseantoniana de la Patria tiene el sello imborrable de Ortega y Gasset: Según nuestro filósofo, la unidad de destino en lo universal de Primo de Rivera es una mistificación (de místico), que no mixtificación, del orteguiano proyecto sugestivo de vida en común. Esta unidad, apunta Manuel Sacristán, es contraria a la mística patriótica nacionalsocialista, pues se define por valores morales y religiosos, si bien imprecisos, pero no por valores terrenales.
4. La Revolución y el estilo. La revolución es para el falangista una necesidad política e histórica. Una exigencia de la situación social de Europa y una necesidad de que el pueblo no pierda su forma histórica. La revolución postula, con el final de un periodo de decadencia, la renovación de la vida y un nuevo estilo de ser de hombre. Dicho estilo es el mismo que pregona Miguel de Unamuno en su Vida de don Quijote y Sancho.

Notas:

1 SACRISTÁN, MANUEL: Lecturas de filosofía moderna y contemporánea. El pensamiento político de José Antonio Primo de Rivera. Edición de Albert Domingo Curto. Editorial Trotta,
2 Wikipedia.

sábado, 24 de febrero de 2018

LOS SOCIALISTAS QUIEREN DECIDIR LA HISTORIA José María García de Tuñón (*)

En nombre del Grupo Parlamentario Socialista me dirijo a esa Mesa para, al amparo de lo establecido en el artículo 124 y siguientes del vigente Reglamento del Congreso de los Diputados, presentar la siguiente Proposición de Ley para la reforma de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura». De esta manera. Margarita Robles Fernández, portavoz de los socialistas, se dirigía al Congreso.



A continuación exponía los motivos que, a través de los mismos, los socialistas están dispuestos, cueste lo que cueste, a decidir su propia Historia, la Historia de España que es de todos los españoles. Pero son tantos los motivos que estos falsos y fraudulentos historiadores se les han ocurrido, que para repetirlos todos necesitaríamos un número especial y esto no es posible. De momento, trascribimos alguno de ellos: «La presente ley de reforma igualmente modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, introduciendo un nuevo artículo 510 bis que incluye diversos tipos penales dirigidos al castigo de las manifestaciones de odio contra víctimas del franquismo y de la Guerra Civil Española, el enaltecimiento del franquismo, así como la necesidad en democracia, de la ¡legalización de asociaciones o fundaciones que, con la justificación de fines sociales, realizan actos de exaltación franquista. También se recoge un nuevo artículo 320 bis dirigido a castigar a las autoridades y funcionarios públicos que incumplan esta ley o se nieguen a aplicarla. Para ello se sigue el esquema y las conductas típicas ya existentes en los artículos 320, 322 y 329 del Código Penal. Aunque el espíritu de la Ley de Memoria se basa en unos principios humanitarios, el tiempo ha demostrado la necesidad de introducir sanciones y plazos contra todos aquellos que, aún tras 40 años de democracia, no han asumido su deber de cumplimiento con las leyes y la Memoria Histórica».



No faltó, entonces, quien le preguntara al funesto y demagogo secretario del PSOE: «A ver, Sánchez, ¿propondrías que me multaran o me metieran en la cárcel si pongo una placa en la puerta de la casa de mi abuelo recordando que fue secuestrado y asesinado por milicianos anarquistas en el año 1938? No es una pregunta retórica, responde a la realidad histórica». Quien esto escribía, hace pocos días, en el diario ABC, es el periodista Carlos Herrera. A mí también me hizo recordar lo ocurrido con un pariente muy cercano que fue asesinado, mientras la Policía de la idílica República miraba para otro lado, el 21 de agosto de 1936, en Madrid, en las tapias del cementerio del Este. Su única falta era ser diputado de la CEDA. Después, también se lo pagaron con borrar su nombre de una de las calles de Mieres (Asturias) y de embadurnar el monumento, –que aún existe, no sabemos hasta cuándo–, que ilustra este artículo, donde se podría leer su nombre junto con otros muchos asesinados, que habían sido profesores o alumnos de la Universidad de Oviedo. La misma que volaron en el golpe de Estado que los socialistas dieron, sin conseguir salir victoriosos, en octubre del 34, y a cuyos principales cabecillas, Indalecio Prieto y Largo Caballero, les han levantado sendas estatuas en Madrid.


(Indalecio Prieto)


Otra de las cosas que vuelven a pedir estos indocumentados es la concesión de la nacionalidad española a los voluntarios integrantes de las Brigadas Internacionales. Con el fin de hacer efectivo el derecho que reconoció el Real Decreto 39/1996, de 19 de enero, a los voluntarios integrantes de las Brigadas Internacionales que participaron en la Guerra Civil de 1936 a 1939. Dicen ahora que no les será de aplicación la exigencia de renuncia a su anterior nacionalidad. Pero según la prensa, en el año 2009 publicaba que siete brigadistas recibieron de la mano del embajador español en Londres sus pasaportes españoles, en virtud de la Ley de la Memoria Histórica, que concede la nacionalidad por carta de naturaleza sin tener que renunciar a la suya propia. «Hemos tardado pero ahora hemos llegado a casa», aseguró Sam Lesser, de 94 años, brigadista internacional que combatió en la Ciudad Universitaria de Madrid. «Vuestra lucha no fue en vano», dijo el embajador español en Londres, en la época de Rodríguez Zapatero, Carlos Casajuana, quien también añadió: «Vuestros ideales forma parte de la fundación de nuestra democracia». Bien, independientemente de que es muy difícil comprender que se les conceda tal honor a quien ha venido a nuestra Patria a matar españoles, conviene recordar ahora aquellas palabras que Jacinto Benavente publicó en el diario La Vanguardia Española de Barcelona: «Acordaos del desfilar insolente de las brigadas internacionales, el desecho y la hez de toda la criminalidad del mundo, presidiarios indultados a condición de venir a combatir contra España». Desde luego, las palabras del embajador, de ser ciertas, al menos así las ha recogido el diario El País, son para enmarcarlas en un cuadro porque todos los historiadores de todos los signos –incluso los soviéticos o prosoviéticos– aceptan hoy la tesis formulada por el norteamericano David T. Cattell, cuando escribió en su libro Communism and the Spanish Civil War, que las Brigadas Internacionales fueron una fuerza soviética en España. Y claro, había entonces que preguntar al embajador: ¿Cuándo los ideales soviéticos formaron parte de alguna democracia?

(*) Historiador y presidente de la Fundación José Antonio Primo de Rivera. Artículo publicado originalmente
en "Desde la Puerta de El Sol"

domingo, 4 de febrero de 2018

..."Y VOLVIERON A FUSILARLOS"...

( EN RECUERDO DE LA HEROICA FALANGE  DE CALLOSA)

Esta semana el alcalde socialista del pueblo alicantino de Callosa del Segura, Fran Macíá, con la complicidad del Partido Popular, ordeno la retirada de la Cruz de los Caídos dónde estaban grabados los nombres de los falangistas asesinados en el año 1936.

Allí figuraba el nombre del Jefe Provincial de la Falange de Alicante, José María Macía,el del Secretario Provincial Arturo Estan, el delegado de la Central Obrera Nacional Sindicalista (CONS) Francisco Porras y otros muchos más.


(Falangistas supervivientes de Callosa de Segura. Archivo de Juan Manuel Cepeda)


La Falange de Alicante tenía su cabecera y sede en la localidad de "Callosa del Segura" y además tenía 37 agrupaciones pequeñas (denominadas JONS) en distintas localidades,entre otras Crevillente, Onteniente, Novelda Torrevieja, Orihuela Rafal, Alcoy, Elda, Mundamiento ...

El 19 de julio de 1936 se dio la orden de que todos los falangistas de Alicante se unieran en columnas y fueran a la capital, entrarán en el Cuartel de Benalúa, donde serían armados y luego fueran a liberar al Jefe Nacional José Antonio Primo de Rivera, que se encontraba preso en la cárcel Modelo de Alicante, junto con el Jefe Provincial José María Macía y otros camaradas.

En la finca La Torreta próxima a Callosa ya se habían reunido y preparado más de 80 falangistas y entonces "Tono Macia" ( hermano del Jefe provincial) se acercó hasta la cárcel de Alicante donde contacto con su hermano y recibió la orden de dirigirse a Alicante con todos los falangistas.

Se pusieron en marcha en varios camiones y coches particulares y al llegar al paraje denominado "los 12 puentes". Uno de los camiones se averió, decidieron esperar para arreglarlo mientras "Tono Macia" con Pelayo Zaragoza se adelantaron al Cuartel de Benalúa. Allí incomprensiblemente el Ejército no les dejó entrar y les ordenaron que se diesen media vuelta. El general García Aldave se había rajado.

Mientras tanto, un fuerte contingente de Guardias de Asalto y milicianos atacaron la columna de falangistas que se encontraba parada. Estos a pesar de casi no llevar armamento se defiendieron valientemente, sufriendo varias bajas.

Fueron detenidos 54 camaradas y el resto logró escapar a pie. Al finalizar la guerra se encontraron los cadáveres de dos falangistas que habían muerto de hambre y frío en la sierra.

Los detenidos fueron juzgados, precisamente en el Cuartel de Benalúa, y de los 54 fueron fusilados 52 el 12  de septiembre, los dos supervivientes eran menores de edad. El 29 de noviembre fueron igualmente fusilados en las tapias del cementerio de Alicante José María Macía, Jefe Provincial y otros falangistas más, entre los que se encontraban Antonio de Pinies Roca de Togores, que era el Jefe de Orihuela y los hermanos Soto Chapuli.

De la heroica Falange de Callosa lograron sobrevivir, entre otros, los hermanos Torres, Barberá, Salinas, Zaragoza, Galiana, Ballester, Bernabéu, Bañón,Navarro, Hidalgo, Serna, Grau, Benavente, Manresa, Gilabert, y Girona.

A todos los heroicos Caídos de la Falange Alicantina:


¡¡¡¡ PRESENTES ¡¡¡¡

(Tomado de Memoria Azul)

FALLECE FRANCISCO MARTÍN CASTILLO, DESTACADO FALANGISTA DURANTE LA TRANSICIÓN



A los 65 años ha fallecido Francisco Martín Castillo, Caco, uno de los referentes falangistas durante los convulsos años de la última transición política. Nació en Granada. Vivió su infancia y adolescencia en varios países de Africa central y en Adra (Almería). Estudió Bachiller en el Instituto Ramiro de Maeztu; Medicina y Educación Física en Madrid; cursó estudios de Estadística y Biología. Teniente de Complemento del Ejército del Aire (octava promoción de IMEC-EA). Gran amante del deporte, se desplazaba habitualmente en bicicleta, con la que recorrió buena parte de España, durmiendo con ella de dura almohada. Practicó paracaidismo y, en grado avanzado, aikido. Amaba la montaña, de la que hizo su herramienta de fisioterapia a raíz de un gravísimo atropello ¿fortuito o intencionado? ; su recuperación consistió en recorrer el GR (camino de gran recorrido de los Pirineos). Su trayectoria profesional fue muy variada, cubriendo diferentes áreas de la Medicina especialmente Urgencias. Fue feliz dando clase de Educación Física en el seminario San Dámaso de Madrid. Su pasión fue España, a la que sirvió toda la vida desde su exigente perspectiva falangista iniciada como flecha naval. Perteneció a diferentes organizaciones  falangistas reivindicando el auténtico espíritu y mensaje Nacionalsindicalista frente al espurio del Movimiento Nacional. Fue fundador de las Juntas de Oposición Falangista (JOF) a principios de los setenta, organización luego integrada en Falange Española de las JONS Auténtica (La Auténtica). Ha permanecido fiel a sus principios hasta su último momento por eso su mortaja ha sido su camisa azul y las cinco rosas a sus pies. Vivió sus últimos años haciendo honor a la exigencia que impone la dificultad de ser cristiano; su Confirmación fue espejo de su fidelidad por eso ha llegado al Padre Eterno con su escapulario al cuello. Deja viuda, dos hijos extraordinarios y a sus camaradas cara al nuevo Lucero que eclipsa al viejo Sol.

¡PRESENTE!