lunes, 1 de abril de 2013

Agustín de Foxá, el conde maldito (Articulo de Jose Javier Esparza en La Gaceta)


Se pondrán como quieran los mandarines de la dictadura ideológica que padecemos, pero el hecho objetivo es que Foxá es uno de los grandes. Puede discutirse que como novelista o como poeta, por ejemplo, su obra no alcanzó la dimensión que él hubiese deseado (en parte por circunstancias ajenas y en parte por pereza propia).
Sea como fuere, es indiscutible que en un género literario básico del siglo XX, como es el columnismo de periódico, Foxá ha sido uno de los grandes clásicos de nuestra literatura, como González Ruano. Y así lo proclamó, por ejemplo, otro maestro del género: Francisco Umbral. Pero vamos a ver quién era Foxá: qué hizo y por qué tiene que estar, de manera inexcusable, en cualquier biblioteca disidente.
Leer artículo completo en 
http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/cultura/agustin-foxa-conde-maldito-20130329

viernes, 22 de febrero de 2013

Novedad editorial 'EN BUSCA DEL ACTA PERDIDA. LOS CONSEJOS NACIONALES DE LA FALANGE PRESIDIDOS POR JOSÉ ANTONIO'




Autor: JOSÉ LUIS JEREZ RIESCO
PRÓLOGO DE LUIS LÓPEZ NOVELLE
FORMATO: 170 X 240 MM
PORTADA PLASTIFICADA A COLOR CON SOLAPAS
ILUSTRADO
320 PÁGINAS
22 EUROS
El libro contiene la reproducción literal de las Actas de los Consejos Nacionales de JONS(1933) y FE de las JONS(1934 y 1935) celebrados antes del 18 de julio de 1936.
Recoge intervenciones inéditas de los principales lideres falangistas de la época: José Antonio, Ramiro Ledesma, Julio Ruiz de Alda, Onesimo Redondo, Raimundo Fernández Cuesta, etc.
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(El autor. José Luis Jerez)

Tenemos ahora en las manos el testimonio de quienes pretendían hacer realidad un proyecto que proponía a los españoles una revolucionaria forma política creadora de una nueva sociedad, sin relativismos ni intermediarios, integradora de hombres y mujeres en las tareas de dirección del Estado a través de los órganos vivos de esa sociedad, de unos cuerpos intermedios sociales limpios de los parásitos que los suplantaban. Una sociedad donde la Justicia fuera justa, España unida y fuerte y la libertad no estuviera obligada a ser democrática para serlo de verdad. Y, por fin, donde nadie fuera perseguido o despreciado por tener fe en la trascendencia de los seres humanos y en su destino proyectado hacia la eternidad, hacia Dios.
 
¿Qué hablaron, discutieron y concluyeron, en los Consejos Nacionales, los Rodríguez Tarduchy, Alvargonzález, González Palma, Bardají, García de Hoyos, Cedrón del Valle, Guerrero Garzola, Rodríguez Acosta, Groizard, José Antonio Martín, los por todos conocidos sonoros nombres en Falange Española de las JONS, y hasta por José María de Areilza?
Vais a conocer, sin maquillajes ni retoques, lo tratado sobre Corporativismo, los Problemas Jurídicos de la Tierra, los Aranceles, el Problema religioso, el Campo y la Ciudad, la Marina, la Enseñanza, los Hechos diferenciales, la Educación, las Lenguas vernáculas, los Separatismos, la Prensa y Propaganda y mucho más.
Veréis como aquellos consejeros, con un riguroso conocimiento profesional de las amplias materias tratadas, entraban en detalles técnicos admirables sobre las explotaciones agrarias, la jornada de trabajo, la necesidad de retener el agua de la lluvia y construir cuantos más pantanos mejor, en explotar las riquezas naturales de cada provincia, el problema minero, la producción de fosfatos o la planificación de una red nacional de transportes por ferrocarril y carretera, por ejemplo. Pero, como hombre de la mar, quiero resaltar lo expuesto sobre la importancia y la influencia que el poder naval tuvo y tenía para España en su devenir histórico.
Estoy seguro que la lectura de este libro que, repito, no es un libro más, va a suponer un poderoso acicate para continuar escribiendo sobre su contenido y consecuencias.
(del prólogo de Luis López Novelle)

información tomada de http://www.libreriabarbarroja.com/libreria/

lunes, 11 de febrero de 2013

Eugenio d'Ors y José Antonio (José María García de Tuñón en El Catoblepas)


El historiador asturiano García de Tuñón acaba de publicar una investigación que amplía lo dado a conocer hasta ahora por autores como Manuel Parra Celaya, sobre la opinión que el filósofo español d'Ors tenía del fundador de Falange Española.

(Eugenio d'Ors pintado por Ramón Casas)
No se trata de hacer ningún tipo de comparación ni estudio de ambos personajes que un día se conocieron y que forman parte importante de nuestra Historia. Se trata de mostrar unas realidades muy poco conocidas, aunque de ambos se habló y escribió mucho. No siempre bien, es cierto, pero por la ignorancia de los más y porque tampoco se pararon en estudiar sus ideas que confluyeron bastante, también influencias, que el uno tuvo sobre el otro, y que pocos, muy pocos, las han visto, uno de ellos Francisco Umbral que escribió: «La influencia de d’Ors en la retórica de José Antonio es más importante que la de Ortega, y esto no lo ha señalado nadie por la sola razón de que a d’Ors no lo han leído»{1}. Justamente esto es lo que hay y la realidad es la que es. Las biografías de ambos están ahí para quien las quiera consultar. Así, pues, en este trabajo sólo se pretende mostrar las veces que en sus escritos d’Ors citó a José Antonio, citas en su mayoría desconocidas, incluso, para los propios biógrafos del fundador de Falange que no tuvieron en cuenta el pensamiento falangista que siempre conservó «la huella orsiana, pero confundida con la de Ortega, que ya se había estampado sobre José Antonio y con el pathos metafísico heideggeriano»{2}.


(José Antonio Primo de Rivera)

Vemos, por ejemplo, que Ximénez de Sandoval no habla del escritor ni una sola vez, en su Biografía apasionada. Antonio Gibello en su José Antonio ese desconocido aparece el nombre de Eugenio d’Ors como aparece Pilatos en el Credo, es decir, de casualidad, en esta ocasión porque Gibello reproduce unas líneas de Antonio Garrigues Díaz-Cañabate donde éste escribe, junto con otros, el nombre del catalán. Carlos Arce lo ignora totalmente en su Biografía. El maligno de César Vidal, que no sabe quién fue José Antonio, en su Biografía no autorizada no se entera ni que existió d’Ors. Julio Gil Pecharromán en su Retrato de un visionario,lo nombra dos veces sin interés histórico alguno. El hispanista Ian Gibson, no lo cita En busca de José Antonio porque es posible que la causa haya sido que nunca supo quien fue d’Ors. Por último, para no cansar al lector, el libro de la colección Cara y Cruz que escribieron Enrique de Aguinaga y Stanley G. Payne, el nombre del filósofo no aparece en ninguna de sus páginas.
Nació d’Ors, a quien Antonio Machado llamó, «el gran pensador catalán», en Barcelona el 28 de septiembre de 1881 como «Eugeni d’Ors –y Xènius como escritor y Glossari su obra fundamental y su bien amada: Catalunya–, un día descubrió que, en lugar de iniciador de una catalanidad independiente y hasta imperial, es el último eslabón del romanticismo llemosí, iniciado en 1833 por un empleado de Banca, Buenaventura Carlos Aribau, cuando del mugró matern la dolÇa llet bevia»{3}. Hijo de una familia acomodada que se esmeró en darle una buena educación junto con su hermano José Enrique, dos años más joven que él. Hizo todo el Bachillerato en Barcelona con la calificación de sobresaliente. La carrera de Derecho también la estudió en la ciudad Condal, aunque los cursos de doctorado los hace en la Universidad de Madrid.
Dedicado a Jovellanos escribe un artículo en el que nos habla también del Jardín Botánico de Madrid porque frente por frente a su verja se iba a instalar una estación distribuidora de gasolina y que el propio Ayuntamiento había regateado el permiso correspondiente durante años. Otras coincidencias con la época del Jardín Botánico cabe registrar hoy:
«No sé si atreverme a recordar igualmente un documento importante de nuestros días, que, uniendo los cabos de una evolución, está muy cerca de la lección de Jovellanos. Este documento –¡no grite nadie!– es el testamento de José Antonio. Su inspiración templada, su ecuanimidad entre muerte y vida, su útil dignidad, su heroísmo sin pathos confirman la presencia entre nosotros de una tradición, de «otra» y más universal tradición que la de los ascéticos enajenados y declamatorios gestores.»{4}


Leer artículo completo en http://www.nodulo.org/ec/2013/n132p08.htm

sábado, 9 de febrero de 2013

MURIENDO JOSÉ ANTONIO




MURIENDO JOSÉ ANTONIO

Antes de huir en estrellada cita
lejos y clara, mirada serena,
dirigió a Dios su carga llevadera
y a España le ofreció, dulce y marchita.

Acoge Dios cual canto de alabanza
el corazón que va a dejar el suelo
y, sin dejar que se convierta en duelo,
le duerme en una España de Alianza.

“Como en aquel madero duro y frío
tu Patria está sin sol, abandonada...
Mas..., mi Costado abierto no en baldío

levantará su vida en alborada,
flores y frutos de singular estío,
José Antonio, hijo mío, hijo de España”


            Mercedes Colubi (*)


(El primer soneto que hago en mi vida, dedicado con admiración a José Antonio Primo de Rivera y a mi amigo José Mª Tuñón Aza)

(*) Mercedes Colubi es religiosa.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Nuevo número de la revista Altar Mayor


Posiblemente sea una de las revistas de pensamiento y reflexión más interesantes de las que se editan en España, no sólo por su contenido sino por el interés de sus ilustraciones.

La Revista Altar Mayor acaba de publicar su número 151 de la mano de su director, Emilio Álvarez Frías.

Las firmas de José María García de Tuñón, Juan Velarde, Manuel Parra, Manuel Morillo, José Javier Esparza, Miguel Ángel Loma o César Pérez de Tudela son sólo algunos ejemplos de la calidad de quienes publican en esta revista que edita la Hermandad del Valle de los Caídos.

lunes, 28 de enero de 2013

Derogación de la Ley para la memoria histórica


La Asociación hermana Plataforma 2003 se hace eco del llamamiento iniciado por el foro Historia en Libertad para conseguir la revocación de la llamada "Ley de Memoria Histórica". Para ello ha creado una petición pública dirigida al Presidente de Gobierno, Don Mariano Rajoy, para su derogación.
 Si lo deseas, puedes firmar tu petición en la web:

jueves, 24 de enero de 2013

Una determinada concepción de España (Manuel Parra en hispaniainfo.es)



No hace tanto tiempo en que las alabanzas al proceso de la Transición eran unánimes. Las loas comenzaban por su motor, esto es, la figura del Monarca, y seguían con un autobombo de todas las fuerzas políticas del abanico parlamentario. Se resaltaban y amplificaban convenientemente los fervorines provenientes de otros países, especialmente cuando alguien afirmaba que era un proceso para imitar. Últimamente, sin embargo, a lo máximo que se llega esa pedir que se rescate el espíritu de la transición. Rescatar equivale a recuperar algo que se ha perdido o que está prisionero.¿Se ha perdido o alguien lo ha encerrado en las prisiones de la historia?
    Aquel proceso, como todo lo humano, tuvo sus luces y sus sombras; en mi opinión, más de lo segundo que de lo primero. Basta hacer un poco de memoria: recordemos el azote del terrorismo, especialmente el separatista-marxista de la E.T.A. (los que agitaban el árbol  para que otros, más tarde, recogieran las nueces que estamos viviendo); no olvidemos, por supuesto, la actitud de doble juego de los nacionalistas demócratas, que, mientras apoyaban las instituciones y prestaban sus votos a los partidos constitucionalistas en minoría, iban arañando conquistas y abonando el terreno para  la siembra de la disgregación, de la que ahora están recogiendo una abundante cosecha. A todo esto, los sucesivos gobiernos españoles hacían mutis por el foro ante los evidentes desafueros autonómicos,  para no incomodar a sus aliados.
   ¿La Constitución? Algo que había que prometer por imperativo legal, nada más. ¿España? Desde aquel rotundo no existe como nación, pasando por la tontería de una nación de naciones, hasta el silenciamiento más absoluto de su propio nombre sustituido por el de Estado español, viniera o no a cuento. No creo que nadie  fuera tan ingenuo como para no comprender la jugada, como para también desconocer la constante labor en el campo de la Enseñanza inoculando el virus secesionista en tres generaciones de escolares; aquí tampoco el Estado ni estaba ni se le esperaba.
    Más tarde, saldrían las rotundas afirmaciones de la nueva izquierda, el P.S.O.E. de Zapatero, reclamando una segunda transición, porque la primera se consideraba agotada. Solo el P.P. seguía aferrado a las alabanzas retrospectivas a un proceso de transición modélico.
     Vamos a dar por supuesto –que es mucho suponer- que el paso de un régimen personal y autocrático a uno democrático  fuera llevada con rectitud de intenciones por parte de todos sus protagonistas, atendiendo a la convivencia entre los españoles y al restañamiento de las heridas de la guerra civil (de la que, por otra parte, casi nadie se acordaba ya). Lo que sí parece cierto es que ya estaba previsto por el propio Franco, como se puede comprobar, por ejemplo, leyendo el diario Arriba del 1 de abril de 1969 donde se recogen unas declaraciones del Jefe de Estado en el sentido de que “Le Ley Orgánica del Estado establece los cauces para la posible alteración de los Principios Fundamentales” (que, sarcásticamente, eran permanentes e inalterables); o recuperando las declaraciones que Franco hace al general Vernon A. Walters, enviado de un preocupado Nixon“El príncipe será Rey, porque no hay alternativa. España irá lejos en el camino que desean ustedes, los ingleses y los franceses: democracia, pornografía, droga y qué sé yo”.Todo ello se puede encontrar leyendo a ese maestro de periodistas que es Enrique de Aguinaga
     También, en las mandas de su testamento, se advierte la omisión que el Caudillo hace acerca del Movimiento Nacional. Da sonrojo repasar ahora aquellas soflamas de sus jerarcas hablando de la Monarquía del 18 de julio (¡), con las que  confundían deseos con realidades; la realidad era, acaso, que el propio Franco no confiaba en su propio régimen.
Leer artículo completo en http://www.hispaniainfo.es/web/2013/01/22/una-determinada-concepcion-de-espana/