sábado, 31 de mayo de 2014

¡Que vienen los rojos! JUAN MANUEL DE PRADA en ABC el 31/5/2014



Tal vez vengan los rojos, como gritan los demócratas con mando en plaza y tertulieta; pero fueron ellos quienes los trajeron, aplaudiendo la injusticia social
ANDAN los demócratas con mando en plaza y tertulieta espantados con el ascenso del gallardo mancebo de la coleta, Pablo Iglesias; y se desgañitan, aspaventeros: «¡Que vienen los rojos!». Yo recomendaría a mis lectores que, cada vez que escuchen a alguien ponerse jeremíaco ante la llegada de los rojos, le aticen un capón en el colodrillo (o, en su defecto, apaguen la pantalla catódica a través de la que suelta sus sandeces). Pues estos que ahora plañen ante el avance del mancebo de la coleta son los mismos que aplaudían cada vez que se aprobaban leyes laborales que igualaban a los trabajadores españoles con los de la República Popular China, que es el país más rojo del mundo. Pero, por lo que se ve, la alarma de los demócratas con mando en plaza y tertulia sólo se dispara cuando los partidos que se reparten el poder empiezan a padecer sangría de votos, y no cuando los trabajadores padecen sangría de sueldos (que es lo que en verdad provoca el ascenso de los rojos). No hay cosa más hilarante que un demócrata alertándonos sobre la llegada del comunismo; pues, como nos advertía Agustín de Foxá, «querer combatir el comunismo con la democracia es como ir a cazar a un león llevando como perro a una leona preñada de león; pues ella lleva en su entraña al comunismo».
La democracia española se dedicó a halagar y engolosinar a los jóvenes y no tan jóvenes, vendiéndoles un estado de bienestar sempiterno, una inagotable olimpiada de derechos (sobre todo de cintura para abajo) y universidades de garrafón para todo quisque. Este sedicente paraíso democrático ya lo había atisbado Jardiel Poncela en el genial prólogo de La tournée de Dios: «La humanidad, desatada e impúdica, sin concepto ya del deber, engreída, soberbia y fatua, llena de altiveces, dispuesta a no resignarse, frívola y frenética, olvidada de la serenidad y la sencillez, ambiciosa y triste, reclamándole a la vida mucho más de lo que la vida puede dar (…), corre enloquecida hacia la definitiva bancarrota». Y la bancarrota tenía que llegar, tarde o temprano: el estado de bienestar se reveló a la postre lleno de aire, como esas tripas que entonan borborigmos; los derechos de cintura para abajo acabaron en pajilla low cost ante la pantalla del ordenata; y el valor de los títulos universitarios se igualó con el del papel higiénico. Y, claro, los jóvenes y no tan jóvenes a los que se había pretendido halagar y engolosinar se pillaron un cabreo de órdago; pues no en vano previamente habían sido esclavizados por los materialismos más tristes y envilecedores.
Pero cuando conviertes a un hombre en un animal, lo más lógico es que luego él solito se torne alimaña. Para salir de la bancarrota, nuestros gobernantes antepusieron el salvamento de la plutocracia a la justicia social; donde volvió a demostrarse, como nos enseñase Castellani, que todas las libertades no son sino engañabobos para distraer la atención de los incautos de la libertad omnímoda del dinero para multiplicarse y llenar los bolsillos de unos pocos. Esos jóvenes y no tan jóvenes, víctimas de engaños e injusticias sociales, sedientos de venganza y deseosos de encontrar culpables se toparon entonces con el mancebo de la coleta, que no hizo sino dar expresión política a su ira.
Tal vez vengan los rojos, como gritan, desgañitados, los demócratas con mando en plazo y tertulieta; pero fueron ellos quienes los trajeron, aplaudiendo la injusticia social… ¡y hasta utilizando como sparring en sus saraos televisivos al mancebo de la coleta, que luego les salió respondón! Sólo resta preguntarnos si existe algún otro modo de combatir la injusticia social que no sea el comunismo y su metodología del odio. Trataremos de responder a esta pregunta en algún artículo próximo.
Fuente: ABC.es

domingo, 11 de mayo de 2014

Joaquín Fernández Fernández. ¡Presente!

El profesor Joaquín Fernández Fernández participó en la obra colectiva "José Antonio y la Economía" dirigida por Juan Velarde en 2004 (Ed Grafite).

En homenaje reproducimos el artículo que ha escrito Manuel Parra y divulgado por la Hermandad Doncel.

LA MOTO DE QUINITO


Hoy, 8 de mayo de 2014, ha muerto Joaquín Fernández Fernández, Quinito: falangista, Oficial Instructor del Frente de Juventudes, Doctor en Económicas, antiguo Jefe Provincial de la OJE de Barcelona, ex Decano de la Facultad de Empresariales… y un montón de cosas más, de esas que llenarían con delectación una página entera en las esquelas de los señores de derechas. 



Temprano me ha llegado la noticia (han resonado en mi mente los versos del poeta: “Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada…”) y, junto al dolor por el fallecimiento de mi amigo y camarada, el consuelo que me da la fe de que algún día nos reencontraremos en el Campamento Celestial, bajo el mando del Padre todo bondad. Como dicen que ocurre en la propia muerte, he visionado, como en una película, diversas escenas de anécdotas, de las muchas que viví con él: charlas y conferencias, cursos de cooperativismo escolar y juvenil, mutuas presentaciones de libros, sus chistes, muchos chistes…, y un sinfín de ocasiones de lo que se llamaba antiguamente contraste de pareceres, y que consistía en dialogar calmada y amistosamente cuando no estábamos de acuerdo en algún matiz, porque en lo esencial siempre coincidíamos.
Pero, de todas las anécdotas, dos me han quedado grabadas a fuego: la primera, una soberbia lección de estilo que me dio cuando yo era un ardoroso mandillo y él Jefe Provincial; ahórrenme los detalles: solo diré que me enseñó para siempre en conciliar la dureza de la crítica a las ideas y el respeto a la dignidad del ser humano, hasta la de los más ruines o tontos.
En la segunda anécdota colaboró una Vespa que él conducía en los años 60. En el curso de una marcha por etapas de mi curso de Jefes de Centuria, las llagas de mis pies convertían la andadura en un suplicio; un jovial Instructor, profesor del curso en cuestión, me subió de paquete en la moto y me llevó al lugar de acampada por senderos abruptos y torrenteras, en las que yo me encomendaba a todos los santos.
Desde entonces, Quinito ha puesto sus motos -sus profundos conocimientos, su consejo, su sentido del humor, su mano de ayuda, su abrazo fraternal, su capacidad de reflexión, su humildad, su pedagogía…- al servicio de sus camaradas y conocidos, incluso de sus adversarios en ideas, a los que nunca regateó su amistad personal, como otra lección de estilo falangista.
Colaboró activamente con la OJE del siglo XXI y, especialmente, con nosotros, los Veteranos; así -como muestra un botón- se apresuró a enviarnos no hace mucho sus colaboraciones de buen economista (¡tan bueno que hasta se le entendía perfectamente!) y de europeísta convencido para nuestro Foro de este año sobre la unidad de Europa y los jóvenes. Su magisterio -últimamente solo por correo electrónico- nunca cesó, siempre planeaba sobre nosotros y, aunque nos faltaba su voz, no así su palabra.
Seguro que, desde el Cielo, Quinito va a interceder por nosotros, como si se tratara de una moto más para aliviar el camino. Sus amigos y camaradas lo recordaremos en nuestras oraciones y mantendremos siempre vivo su recuerdo de hombre de bien, de andaluz con gracejo, de su profunda camaradería, de su rigor intelectual, de su camaradería, de su amistad. En suma, siempre estará presente entre nosotros.


MANUEL PARRA CELAYA

domingo, 27 de abril de 2014

Juan Ramón Jiménez y José Antonio Primo de Rivera (Antonio Rivero Taravillo)





Muchos han sentido atracción por la figura compleja, llena de matices, de José Antonio Primo de Rivera. En el reciente libro de entrevistas a Juan Ramón Jiménez recopilado por Soledad González RódenasPor obra del instante, el moguereño se despacha con los intelectuales del 98, a los que tacha, acusándoles de una posición poco digna, de "espinazos horizontales". Por contra, incluye entre los "espinazos verticales" a José Antonio. Puede sorprender, pero en realidad no es extraño. Como Rosa Chacel o Federico García Lorca, en otras ocasiones J.R.J. mostró su simpatía por él, por su temperamento y por su inteligencia, admiración que no necesariamente tenía que sentir, también, por el movimiento político que fundara el hijo del dictador. Así, por ejemplo, en una dedicatoria que con otras varias a Ganivet, Cajal, Costa o Besteiro pensaba incluir en Ideolojía y que se conserva en la Sala de Puerto Rico, J.R.J. escribió: "A José Antonio Primo de Rivera, frente clara, corazón entero, conciencia noble." También en 1952 escribía a Gregorio Marañón un prologuillo-dedicatoria en que incluía a José Antonio entre los aristócratas no de cuna, sino de virtud. Y ello a pesar de que no podía guardar buen recuerdo de quienes allanaron su domicilio de la calle Padilla al acabar la guerra: una de los tres que arramplaron con libros y papeles del futuro Nobel era el falangista Félix Ros, participante en la Corona de Sonetos en honor de José Antonio. Desde su exilio, Jiménez escribió una carta a Rafael Sánchez Mazas, carnet número 4 de la Falange, pidiendo su intervención para recuperar lo suyo. 
     Un detalle curioso, uno de esos azares que demuestran que el mundo es un pañuelo, es que un primo de Zenobia, el juez Federico Enjuto ("el primo Fred"), con quien J.R.J. coincidió en el exilio en Puerto Rico, fue instructor del proceso que llevaría a la condena del jefe falangista en Alicante.
     No es de la misma opinión que Jiménez el novelista Antonio Orejudo, quien en su Fabulosas narraciones por historias hace pasar por tonto al autor de Diario de un poeta recién casado a través de un personaje doblado de narrador, y por no menos cretino al fundador de la Falange, a quien de forma habitual cose un epíteto que declara su antipatía: "el repeinado José Antonio". Que a Orejudo este no le cae nada simpático lo demuestran las cuatro o cinco apariciones del marqués de Estella, a quien nos los presenta por primera vez en 1924 en una fiesta de la buena sociedad madrileña. Lo que pasa es que se le va la mano en el retrato que hace de su personaje, a quien convierte en un monigote esquemático, y por ello burdo. 
     Ayer se cumplía un aniversario más de su nacimiento. Pese a sus rasgos violentos (como los de tantos de la izquierda y la derecha de aquella época, por otra parte), pese a que el régimen de Franco lo mirificara -lo mitificara-, en lo sustancial su figura sigue resultando sugestiva. A ella se han adherido no pocos energúmenos, pero también numerosas personas idealistas, honradas, bienintencionadas. Esto es algo que, aun por lo bajini, reconocen muchos. Cierro ya la entrada con unas palabras que no son mías, sino de Rosa Chacel en Alcancía"Porque no me extraña que llegasen a matarle: estaba hecho para eso, pero que después de muerto se haya hecho el silencio sobre su caso... Era difícil y expuesto por la gran confusión en torno. Por el contrario, los gitanillos, las faldas de volantes, los toritos bravos y todo el puterío sublimado extendiendo por el mundo una España histriónica era vivificante para la cosecha de turismo. Es cierto que su simpatía por los fascismos europeos, tan macabros, le salpicó con el cieno en que ellos se enfangaron, pero leyéndole con honradez se encuentra el fondo básico de su pensamiento, que es enteramente otra cosa."

Tomado de http://fuegoconnieve.blogspot.com.es/

domingo, 13 de abril de 2014

POR EL TEDIO HACIA EL GOLPE (Rafael Sánchez Saus en Europa Sur)


(Rafael Sánchez Saus)


CURZIO Malaparte, el periodista dandi que empezó su larga vida política entrando en Roma con Mussolini para terminarla en las orillas del maoísmo, publicó en 1931 un libro de gran influencia que tomó el sugerente título de Técnica del golpe de Estado. Para Malaparte, lo esencial en un golpe es el uso de la sorpresa y la brevedad de las operaciones, de forma que, aun pudiendo ser muy violenta, se reduzca al mínimo la posible confrontación. 

Hoy casi nadie lee a Malaparte, aunque novelas como Kaputt La piel mantengan el interés, y con ello todos salimos perdiendo, los golpistas y nosotros, sus víctimas. La sedicente Asamblea Nacional Catalana ha debatido y presentado hace unos días un tocho de 600 páginas con la imaginativamente llamada "hoja de ruta" hacia la independencia, en la que todo delito se adelanta con primoroso detalle. La inflación burocrática del Estado español, antes, durante y después del golpe que le preparan se extiende al nuevo Estat ya en huevo, y si en manos de los independentistas una hoja se transforma en seiscientas, fácil es imaginar lo que espera a los sufridos catalanes a partir del 24 de abril de 2015, primer día de la nueva criatura a estimación de sus parteros. 

Quienes, desde hace ya tantos años que hemos perdido la cuenta, nos levantamos todas las mañanas y nos acostamos todas las noches con el insufrible rollo catalán, de forma que una noticia política generada en cualquier otro rincón de España se ha convertido en exótica, esperamos desde ahora con verdadera impaciencia el bendito día en que nos veamos liberados de esa sarna que pica más cuanto más rascan todos los medios de comunicación. A lo mejor el problema catalán empezaba a arreglarse si los españoles, empezando por periodistas y contertulios, nos propusiéramos no hablar de él en absoluto durante una semana. Servidor, en su modestia pero como si fuera todo un Rajoy, llevaba meses eludiéndolo en estos Envíos, y hasta algún amigo me ha hecho notar que empezaba a parecer un habitante de Marte o de alguna ínsula felizmente alejada de Barcelona. El golpe catalán al Estado de Derecho será en su día estudiado en las universidades, pero dudo que haya alumno capaz de llegar hasta el final de la lección sin sucumbir al sueño. Oceanografía del tedio llamó Eugenio D'Ors a uno de sus mejores libros. No consta que lo dedicara a Artur Mas.

Fuente: Diarios del Grupo Joly

domingo, 16 de febrero de 2014

Textos (recientes) para el debate

A raíz de un acto conjunto de homenaje a Matías Montero (estudiante universitario falangista asesinado por militantes socialistas), se planteaba en las redes sociales a los líderes de los grupos falangistas la siguiente reflexión "Tras multitudinario acto ayer la lectura es ¿el pasado nos une y futuro nos divide?".


(Manuel Andrino y Norberto Pico en el acto de homenaje a Matías Montero)


La única respuesta la ofreció el Jefe de Falange Española de las JONS, Norberto Pico, quien en un honesto y vertiginoso mensaje afirmaba "Nos separa la falta de proyecto político. Ese es el reto".


(Norberto Pico)


Pocos son los que recuerdan que hace unos trece años -los días 10 y 11 de noviembre de 2001- se celebró en el hotel HUSA Chamartín de Madrid un importante Congreso Nacional falangista que intentó poner las bases de un sólido intento de situar al falangismo entre las fuerzas políticas con importante respaldo social en España.

La ponencia ideológica presentada y debatida en ese Congreso, cambiaba la forma tradicional de comunicar la propuesta política falangista desde la larga lista de puntos del programa fundacional a un conjunto resumido de sólo CINCO ideas fuerzas. En planteamiento no sólo buscaba mejorar la comunicación del ideario falangista sino también ofrecer un programa político de mínimos sobre el que poder sumar a personas y colectivos que pudieran ver su ideario reflejado en los mismos principios.

Resumidamente estos fueron:

1:- En primer lugar, La Falange concibe a España como Patria integradora y solidaria (...)
2.- En segundo lugar, La Falange defiende la unidad de la Patria sobre el fundamento principal de su Justicia. (...)
3.- En tercer lugar, La Falange defenderá la participación española en el contexto internacional lejos de todo seguidismo hacia los intereses propios de cualquier potencia extranjera. (...)
4.- En cuarto lugar, La Falange defiende como principal derecho, el derecho a la vida (...)
5.- En quinto y último lugar, Falange reivindica la construcción de una sociedad civil libre y articulada en sus diferentes elementos, con capacidad y derecho de expresarse más allá del corsé impuesto por los partidos, que pueda participar vivamente y con libertad suficiente para defenderse frente a un Estado manipulado por las oligarquías de la clase política y económica (...).

A pesar de que no pocos de los que estuvieron presentes en ese acto participan hoy en la dirección de los grupos falangistas, la mayoría desconocen o han olvidado esta importante iniciativa.


(Acto promovido por Falange poco después del Congreso que se menciona)


(Intervención de Jesús López -Jefe de Falange en 2001- en el mismo acto)


Poco tiempo después, las diferentes posiciones ideológicas sobre cuestiones tales como los movimientos migratorios provocaron un fuerte disenso en las filas falangistas.

Hoy, mujeres y hombres siguen luchando con el mismo espíritu fundacional. Unos en grupos falangistas, otros desde compromisos políticos diferentes y otros desde la sociedad civil. Este texto sólo pretende rescatar iniciativas que pueden contribuir al debate .

jueves, 13 de febrero de 2014

De instituciones y banderas (Manuel Parra Celaya en diarioya.es)



Es imposible sustraerse al circo mediático que se ha producido con ocasión de la declaración de la infanta Cristina. Y no es del todo ilógico, por el deterioro que ha producido en la Institución en momentos en que su popularidad no iba precisamente en aumento. Sin embargo, lo mismo ha acontecido en otras naciones europeas que aún ostentan la monarquía en sus jefaturas de Estado y la repercusión estrictamente política ha sido nula, dejando el protagonismo a las páginas de la prensa del corazón.
 Me adelanto a expresar dos opiniones, una objetiva y otra de concreto alcance subjetivo: la primera es mi convicción de que, efectivamente, todos somos iguales ante la ley, gran conquista del primitivo liberalismo y de la que ningún Estado moderno puede volverse atrás; ello incluye, claro está, a los órganos autonómicos que se niegan a cumplir disposiciones judiciales, incurriendo en flagrante delito, sin que hasta la fecha nadie haya invocado la mencionada conquista liberal; la segunda -la subjetiva- es mi escasa querencia por la Monarquía, lo que no impide en absoluto el acatamiento de una Constitución que la sitúa como cúspide y representante de España.
 Pero me imagino que al lector le traerán al pairo mis preferencias monárquicas o no, y no es sobre lo que quería hoy escribir. El hecho es que la presencia de la infanta Cristina en los juzgados de Mallorca ha convocado, junto a la famosa pasarela y como público de primera fila del mencionado circo, a unos cuantos portadores de la enseña que adoptó la II República. Obsérvese que no digo la tontería de bandera republicana, porque el primer experimento de esta forma de gobierno mantuvo la bicolor como bandera de España; como curiosidad histórica, se puede añadir que, con ocasión del destronamiento de Isabel II en 1868, aparecieron banderas tricolores, azul, roja y amarilla, por este orden, que invocaban el lema masónico de fraternidad, sabiduría e igualdad, y algunas incluían estrellas de Hiram, en alegoría al constructor del templo de Salomón, (ver referencia en Cataluña Hispana, de Javier Barraicoa), pero no en 1873. Así que de franja inferior morada, nada de nada. 
 El hecho de que un miembro de la familia real pase por los juzgados nada tiene que ver con el anacronismo (y error político, según el general Vicente Rojo) de la bandera tricolor de aquella ocasión de España. Por si fuera poco caer en el anacronismo, algunos de sus portadores se definen como separatistas (ellos dicen independentistas, claro); lo mismo le ocurre a un vecino de mi barrio barcelonés que ostenta en su balcón la estelada (vulgo, cubana) junto a lo que fue bandera nacional española de 1931 a 1936… ¿En qué quedamos? Se puede ser monárquico o republicano -o ninguna de las dos cosas, como un servidor- pero una y otra forma siempre lo serán de España.
 Aprovechar la declaración de la infanta Cristina para sacar del museo aquella enseña es, además, una muestra de oportunismo político. Quienes lo hacen son equivalentes a los que pidieran -supuestamente- la proscripción de los sindicatos obreros ante el chanchullo de los EREs y de las mariscadas, de quienes pidieran la ilegalización de PP por el caso Bárcenas o la del PSOE por los casos Roldán o Juan Guerra. Otra cosa es que se exija que la justicia de un Estado Social y de Derecho alcance lo mismo a una infanta que a los sindicalistas trapaceros o a los políticos corruptos, sean de izquierdas o de derechas.
 Está visto que la convivencia nacional tropieza demasiadas veces con oportunistas, sinvergüenzas y corruptos, así con quienes se empeñan en retornar a períodos históricos que no se caracterizaron, precisamente por propiciarla. Como en tantas otras cosas, es un problema de educación histórica y cívica de los ciudadanos, que nunca debe confundirse con manipulación, que es a lo que estamos ya acostumbrados desde hace muchos años.
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sábado, 25 de enero de 2014

Elogio de la desigualdad (Manuel Parra en diarioya.es Enero2014)


Si de verdad queremos dignificar la democracia o, lo que es lo mismo, autentificarla, es preciso tener la osadía colectiva de establecer una frontera nítida entre igualdad  y equidad, en franco debate con lo políticamente correcto. El famoso lema de la Revolución Francesa libertad- igualdad -fraternidad ha quedado como un eslogan publicitario más, pero, a poco que se piense, encierra en su definición un verdadero oxímoron: el uso de la libertad implica acentuar la desigualdad natural de los seres humanos, con lo que es difícil que convivan fraternalmente quienes, en función de su derecho a ser iguales, protestan contra quienes se distinguen en algo.
 He hablado de desigualdad natural, que es un hecho, pero que no se opone a la igualdad esencial en dignidad, y ello sustentado por raíces de índole teológica, que, si se ignoran o rechazan, propician que los hombres solo se midan por su utilidad, al modo de las cosas, o, como diríamos siguiendo a Bauman, buscando clientes en lugar de personas. En eso coinciden los materialismos, sean de derechas o de izquierdas; de ahí también el viejo chiste: el capitalismo es la explotación del hombre por el hombre, y el comunismo, al revés. 
 Tampoco se opone a la igualdad ante la ley -esa que los nacionalistas están empeñados en  cargarse- , que es una conquista auténtica y positiva del liberalismo inicial, que luego echaron a perder las aplicaciones de otras partes de su teoría.
 Decía que, salvo la dignidad esencial y la igualdad ante la ley, los hombres somos irrepetibles, esto es, desiguales entre sí, en capacidades, en intereses, en belleza, en altura, en aplicación de la voluntad, en capacidad de esfuerzo y de sacrificio… Y, punto y aparte, por las desigualdades sociales abismales que creó, precisamente, esa teoría liberal en su vertiente económica. A este tipo de desigualdades es a las que debe hacer frente cualquier Estado que se precie de social y más ese Estado del Bienestar que inauguró lejanamente Bismarck, aplicó Franco en España y está dispuesto a cargarse, inmisericorde, el neoliberalismo vigente.
 Ahora bien, las medidas que debe aplicar el Estado del Bienestar no pueden traspasar dos líneas rojas: la de imponer un igualitarismo buenista, a base de pasar la cuchilla sobre todo lo que destaque, con lo que lograría lo que ha sido su mejor fruto en España: imponer la mediocridad y la vulgaridad, y anular el sentido de responsabilidad de los ciudadanos, convirtiéndolos en entes pasivos o, como decía Giner de los Ríos, en mendigos del Estado o de la vía pública. 
 Es decir, lo que debe hacer el Estado no es velar por la igualdad sino por la equidad, en el sentido que da el diccionario de la R.A., E. en su 5ª acepción: Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece, que es casi idéntica a la definición de justicia que procede de Santo Tomás de Aquino.
 Todo lo anteriormente escrito me delate indefectiblemente como docente y profesor -ya no en activo desde hace cuatro meses pero persistente en vocación y ejercicio personal de la pedagogía-, que sigue viendo a sus compañeros sumidos en el desespero a que ha conducido la tergiversación interesada y dogmática, casi sectaria, de la psicología constructivista, de la práctica a la baja de la atención a la diversidad, del trabajo por competencias y otros tópicos de la pedagogía de despacho y laboratorio. Frente a todo ello, un educador consciente (Gregorio Luri: Por una educación republicana. Proteus. Barcelona 2013) sostiene que pervertimos la democracia si la transformamos en un régimen de asistencia emocional a ciudadanos pasivos.
 Y un autor, exiliado por cierto, Salvador de Madariaga, afirma en su Ideario para la constitución de la tercera república, que tituló en 1935 “Anarquía o Jerarquía, lo siguiente: La igualdad de resultados no puede obtenerse más que tratando desigualmente, y desde luego desfavorablemente, a los más inteligentes, a los más activos, a los más capaces, todo lo cual sería a la vez injusto y desastroso, y a los menos escrupulosos, lo que desde luego no se podría hacer sin perjuicio para la sociedad.
 Pues lo dicho: autentifiquemos la democracia sustituyendo la injusta igualdad por la justa equidad. Lo otro es pura demagogia, que ha venido a sustituir entre nosotros al sentido democrático verdadero.
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